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domingo, 19 de junio de 2011

CAPÍTULO 1X12: SÁLVESE QUIEN PUEDA




Alfonso y Carmiña, llegaban por fin al orfanato. Los niños, que en ese instante estaban merendando, dejaron todo tal cual y salieron corriendo a saludar a Alfonso. Este, rápidamente explicó quien era Carmiña y por qué había llegado al orfanato.

– Hola chicos, como veis, hoy vengo acompañado de esta gran mujer. Se llama Carmiña y viene a trabajar al orfanato. Porque se lo he ofrecido yo, y bueno… no ha sabido rechazar mi petición. Ella os va ayudar en todo lo que pueda, os aseguro que es una excelente persona y que no os va a decepcionar.
– Si, parece muy simpática. Espero que se quede mucho tiempo con nosotros en el orfanato. – Dijo Sandra

Alfonso y los niños llevaron a Carmiña ha su habitación. Que casualmente era la misma que tenía ella en la época en la que Flora era directora. La habitación estaba un poco sucia, pero aun se conservaba el muro con fotos de la pared. Algo que a Carmiña le traía muchísimos recuerdos.

En el ‘sótano de la muerte’ los huérfanos cada vez estaban más débiles. Hacía días que ‘Los hombres de negro’ habían dejado de darles comida. Si siguen así, pronto comenzaran a morir.

 Esa misma tarde, Gerardo se reunía con todos sus hombres. Tenían que comenzar lo antes posible con la fase B del plan de los Montero Ruiz. Hacía varios días que habían dejado de lado el plan, por la ausencia de Gerardo. Que esos días había estado investigando la identidad de Nicolás, el hijo de Sonia.

La sala de la luces, esa sala donde estaban encerrados Sonia y Roberto, se quedó vacía. Por una vez en mucho tiempo, no había nadie vigilando. Todos estaban reunidos. Esta era la mejor oportunidad que tenían Sonia y Roberto para escapar. Estaban muy nerviosos, porque ya intentaron escapar una vez, pero no sirvió de nada.

Alfonso, que en ese momento se encontraba en la cocina preparando la cena, llamó a Sandra, y esta vino inmediatamente.
– Sandra cariño, me puedes prometer una cosa?
– Explícame Alfonso, ya sabes que aunque sea pequeñita yo intentare entenderte y hare lo posible por ayudarte.
– Mira cariño, quiero que sepas, que si me pasa algo o por cualquier cosa algún día falto, quiero que hagas caso a Carmiña. Ella os cuidara igual o mejor que yo.
– Por qué dices eso Alfonso?
– Si te lo cuento, me tienes que prometer que no se lo vas a decir a nadie.
– Claro, ya sabes que en mi puedes confiar.
– Te acuerdas el otro día, cuando me quede atascado en la carretera y os pensasteis que me había pasado algo?
– Claro que me acuerdo, ese día estaba triste, pensaba que habías muerto.
– Bien, pues ese día, cuando me quede en mitad de la carretera tirado. Me encontré este mapa. – Alfonso le enseña el mapa a Sandra – Parece un mapa normal, pero no lo es. Por detrás hay un nombre escrito, y hay manchas de sangre seca. Me quede un poco asustado… Y bueno, empecé a investigar. Y pronto me fui dando cuenta de que este sitio no es normal, en el bosque pasan cosas raras. Pero claro, era misión imposible. No sabía por dónde empezar a investigar. Hasta que encontré una granja que hay por aquí cerca, allí estaba Carmiña, y ella me explicó toda la historia de este orfanato y muchas cosas más. Por eso, quiero pedirte perdón a ti y a todos, porque estos últimos días no he estado mucho por vosotros. La mayor parte del tiempo, he estado fuera, en vez de cuidar de vosotros.
– Pero Alfonso… no hace falta que pidas perdón. Tú puedes irte donde quieras, y cuando quieras. Y no tienes por qué darnos explicaciones. Nosotros, o al menos yo, ya sé que puedo confiar en ti. Y bueno… míralo por el lado positivo. Ahora ya no estamos tan solos, ahora estamos con Lorenzo, con Carmiña… Y todo gracias a ti.
– El caso es que yo quería decirte, que ahora Carmiña y yo nos vamos. Vamos a ver que esconde este mapa. Y por qué Miguel Ángel, que era el dueño del mapa, tenía una cruz en este sitio. Algo importante tenía que haber allí, porque a Miguel Ángel lo mataron por este mapa.
– Tranquilo Alfonso, que no os va a pasar nada, ya lo veras. Y puedes estar tranquilo, que no voy a decir nada a nadie, ni siquiera a mi hermano. Esto es un secreto entre tú y yo.

Sandra no se sorprendió nada, al escuchar a Alfonso decir que en el bosque pasaban cosas extrañas. Ella mejor que nadie, sabía que en el bosque mataban a gente.

Alfonso y Carmiña, pusieron una excusa a la resta para poder salir del orfanato. Únicamente Sandra sabía dónde iban en realidad. Pero la niña estaba dispuesta a guardar silencio.

Una hora mas tarde…
Eran cerca de las siete de la tarde de un otoño frio, el más frio de los últimos años. El tiempo no acompañaba mucho, ya que estaba a punto de caer un gran diluvio. Iba a ser una noche pasada por agua. ‘Los hombres de negro’ habían finalizado ya su reunión. Y Gerardo y algunos de sus hombres estaban de vuelta a la sala de luces, en la que seguían Sonia y Roberto encerrados. La resta de ‘los hombres de negro’ se quedaban en el sótano de la muerte, con todos los niños.

A Sonia y a Roberto, se les acababa el tiempo, tenían solo unos minutos para poder salir de allí. Pero estaban muy bien atados a la silla, y no podían escapar.

Lorenzo, el guardián seguía en el orfanato. Marginado, por los niños que seguían sin confiar en él. El guardián se sentía bastante solo. Además desde la llegada de Carmiña al orfanato, Lorenzo se comportaba de una manera muy extraña. Los niños se dieron cuenta y sospechaban de que posiblemente ocultaba algo.

Sonia y Roberto lograron soltarse de la silla, el problema ahora, era como salir de allí. Había un pasillo larguísimo y se escuchaban las voces de una cría. La niña no paraba de decir  – ¿Hay alguien ahí? – y se escuchaba el llanto de la pobre criatura. Más tarde la niña dijo – Ayudarme! Sacarme de aquí! – La niña pedía ayuda, pero nadie le podía ayudar. La puerta estaba cerrada con llave y era una puerta dura, así que no se podía romper fácilmente.

La niña estaba sola y encerrada en ese lugar. Al que nadie podía entrar. Estaba apartada del resto de los niños y niñas huérfanas que estaban en el ‘sótano de la muerte’. Además, estaba protegida allí. Nadie podía llevársela. Porque en el caso, de que la puerta se abriera, saltarían las alarmas.

Sonia y Roberto, no pudieron hacer nada por sacar de allí a esa pobre niña. Se sentían impotentes por no poder ayudarla. Además el tiempo jugaba en su contra, o salían de allí en menos de diez minutos o Gerardo les pillaría.

Alfonso y Carmiña, estaban ya cerca de la cruz que marcaba el mapa. El cielo estaba muy oscuro y por el caminó apenas se veía nada. Así que Alfonso, cogió la linterna que guardaba en el bolsillo, para iluminar el camino. Fue cuestión de unos segundos, y comenzó a diluviar, caía una fuerte lluvia y Alfonso y Carmiña no llevan paraguas, el mapa se mojo y acabó hecho polvo.
Así que ahora, solo podían llegar a la cruz que marcaba el mapa por instinto propio.

 Carmiña, dijo conocer el bosque como la palma de su mano, el día que conoció a Alfonso. Pero esta, no se acordaba muy bien de esta zona, ya que ella andaba más por la zona del orfanato y alrededores.

Por culpa de la lluvia, la linterna se estropeó. Así que para colmo ahora les tocaba ir sin mapa y a oscuras por el bosque. Alfonso y Carmiña se pararon de golpe, al escuchar las voces de una mujer y un hombre. Eran Sonia y Roberto que habían conseguido salir de allí.

La cruz que marcaba el mapa, era la sala de luces, donde vivía Gerardo y donde estaba esa niña encerrada. Miguel Ángel, estaría investigando a Gerardo y a su organización, lo pillaron y lo mataron.

Sonia y Roberto, estaban a las afueras de ese terrible lugar, en el que habían estado encerrados varias semanas. No sabían cómo salir del bosque, ya que todo estaba oscuro y no se veía nada. Sonia y Roberto di ambulaban por mitad del bosque sin rumbo. Con el miedo de encontrarse con el psicópata de Gerardo.

Y así fue, a los pocos minutos Gerardo y sus hombres aparecieron y vieron a dos personas. Y uno de los hombres dijo ­ – ¿Quién anda ahí? – y rápidamente pegaron un disparo. Al oír el disparo, Sonia y Roberto salieron a correr. Gerardo no sabía si eran Sonia y Roberto o no. Pero podría ser alguien sospechoso. Gerardo estaba muy enfadado, no quería que nadie anduviera por allí y menos a esas horas.

Carmiña y Alfonso que estaban escondidos detrás de unos matorrales, estaban boquiabiertos con la situación que estaban viviendo. Estaban viendo como una panda de locos disparaban, estaban en peligro.

 Por desgracia, Carmiña estaba sangrando a no poder más. Le habían pegado un tiro en la pierna y no podía moverse. Carmiña, le dijo a Alfonso:

– Escápate ahora que puedes Alfonso. Si te quedas aquí, vas a morir. Van a venir a por ti.
– Pero Carmiña, no te puedo dejar sola. Te han pegado un tiro en la pierna, estas sangrando.
– Corre, escápate, tienes que cuidar de los niños. Yo ya he vivido mucho, da igual si me muero ahora. Mi vida tendría que haber terminado hace tiempo.
– Carmiña, voy hacer todo lo posible para salvarte. Mira, ahora te llevare en brazos hasta el orfanato y después iremos a un hospital a que te curen. Pero tú tranquila cariño, que vas a sobrevivir.

CONTINUARÁ…

domingo, 12 de junio de 2011

CAPÍTULO 1X11: CONFESIONES




Eran las nueve en punto de la mañana, Alfonso ya estaba preparado para volver hacer una visita a la granjera, y así saber mas cosas.

– Buenos días señora, que tal va el día?
­– Pues mal, como quiere que este si Miguel Ángel ha muerto. Lo conocía desde que era un crio, yo misma le prometí que cuidaría siempre de él, tras la muerte de sus padres. Y ahora de la noche a la mañana ya no está.
– Sí, lo sé. Es muy difícil perder a alguien, y pensar que no lo vas a ver nunca más. Yo lo sé mejor que nadie, y por eso te entiendo perfectamente.
– Ya, pero es que todo es muy difícil… Yo creo que sin él, no podre seguir hacia adelante.
– No digas eso, vale? Mira, la vida no se acaba aquí. Ahora has cerrado un ciclo, una etapa… Pero es hora de decir, basta! Y pensar que lo mejor está por llegar. Piensa en los momentos felices, en los buenos momentos... Y quédate con lo mejor de él. Piensa que ese niño que conociste, poco a poco ha ido haciéndose menos niño. Y se ha ido dando cuenta de quien lo quería de verdad. Yo sé, que esté donde esté, el estará muy orgulloso de ti.
– Muchísimas gracias, por su ayuda. Me parece que por lo poco que lo conozco, ya me atrevo a decir que usted tiene un corazón muy grande. De verdad, que personas como usted, no se encuentran todos los días en este bosque.
­– Gracias a ti, por contarme todo lo que pasó en el orfanato y por ser tan amable conmigo. Ah, y por favor, no me trate de usted.
– Como quieras.  Por cierto, cómo te llamas? Que hemos hablado mucho y aun no lo sé.
­– Pues me llamo Alfonso, y bueno… es una larga historia de explicar, pero ahora estoy viviendo en el viejo orfanato, con unos cuantos niños huérfanos y mi gran ilusión en estos momentos sería volver a reabrirlo dentro de unos meses. Y tu cómo te llamas?
– Yo me llamo Carmen, pero todo el mundo me llama Carmiña. Soy gallega, pero desde hace muchos años que me vine a vivir a aquí.
– Pues ya sabes Carmiña, es un placer conocerte y sabes que si te sientes sola aquí, puedes venirte cuando quieras al orfanato. Allí seremos como una gran familia, y te olvidaras de todos los problemas. Y seguro que los niños, te van a coger muchísimo cariño cuando te vean.

Carmiña no se lo pensó dos veces, y puso rumbo hacía el orfanato. Ya era hora de cerrar las heridas del pasado, pasar página y comenzar una nueva etapa.

Sonia y Roberto, no aguantaban ni un minuto más encerrada en ese terrible lugar. Sonia estaba dispuesta a contarle toda la verdad a Gerardo. Y a negociar con él, todo lo que hiciese falta, con tal de salir de ahí.
– A ver hermanita, me vas a contar ya de una vez por todas quien coño es Nicolás? Si no me lo cuentas a la de ya, atente a las consecuencias… no eres ni la primera, ni la ultima a la que he matado.
– ¿Me estas amenazando?, se que no vas a ser capaz de matarme.
– Tienes 10 segundos para empezar a contarme todo… o sino ya sabes tu destino. Aunque eso ya da igual, para el resto del mundo tu estas muerta y enterrada, nadie te va a echar en falta si te mato.
– Esta bien, te lo voy a contar, pero solo si me prometes que nos vas a dejar salir de aquí, a mí y a mi marido.
– De aquí no vais a poder salir, pero os puedo dar una buena noticia.
– Porque no podemos salir? Nos van a matar o qué?
– Aquí las preguntas las hago yo. No vais a salir de aquí, por que como te dicho antes, para la gente, vosotros estáis muertos. Si ahora salierais de aquí, todo se descubriría, yo iría a la cárcel y entonces todo se iría a la mierda...
– A ver, es que no sé como contártelo… te acuerdas cuando me fui a estudiar a los Estados Unidos? Pues bien, yo era pequeña, tendría unos 13 o 14 años y era la primera vez que viajaba sola a un sitio. La primera semana, ya hice varios amigos y todos me trataron muy bien allí. Una noche, salimos todos de fiesta, para celebrar el aprobado. Y bueno, se nos fue un poco de las manos… yo me emborraché, y terminé acostándome con Alexander, un compañero de clase. Al final me quedé embarazada. Semanas antes de dar a luz, Alexander me mandó una carta de despedida. Se iba a vivir a las afueras con su familia. Desde entonces nunca más he vuelto a saber de él. Nicolás nació, y a las pocas horas lo tuvieron que dar en adopción a una familia. Los médicos decían que una cría como yo, no podía hacerse cargo de un bebé. Me lo quitaron de las manos, y lo perdí. Volví a España, y años más tarde conocí a Roberto, nos casamos y tuvimos a Carlos y Sandra.
– Esta bien hermanita, así me gusta, que me hagas caso y cuando te diga una cosa la cumplas. Pero… ¿Por qué no me lo querías contar?
– Porque es mi hijo, y no quiero que le hagas daño, tú estás loco y sé que vas hacer todo lo posible para encontrarlo y joderle la vida.
– No le voy hacer daño, pero necesito encontrarlo.
– Por que querías saber todo esto, y que quieres de nosotros?
– Las últimas semanas, te estaba viendo rara, no eras la misma de siempre. Y entonces, pensé que sabias lo mío, que sabías todo lo de ‘los hombres de negro’. Semanas más tarde, mis hombres, secuestraron a Carlos y Sandra, para que estos no dieran una carta que habían encontrado en el bosque, a la policía. Eso ya fue la traca final, tú te derrumbaste al perder a los niños y yo no sabía qué hacer, se me fue la cabeza y os secuestré a los dos. Os secuestré porque sospechaba de vosotros, pensaba que sabíais todo lo que escondía. Y pensé que me ibais a vender, para que la policía me detuviese. Para que nadie sospechara nada, fingimos vuestra muerte, y hicimos un funeral. Tengo que decirte que en realidad, Carlos y Sandra no están muertos, bueno, la verdad es que no se si están muertos o vivos, pero te aseguro que ni yo, ni mis hombres, los hemos matado. Se escaparon y ahora no sabemos donde están.
– Pues sí que se te ha ido la cabeza, si… Como has podido fingir mi muerte, porque te comportas de esta manera y quienes son todos esos niños que hay en las fotos?
– Mira, lo siento mucho Sonia, pero hay algo que no sabes. Y es que yo, no he empezado esto. Esta organización la fundó nuestro abuelo en el año 1929, años más tarde, allá por el año 1931 comenzó secuestrando a gente, a niños aparentemente normales, pero que no lo eran. Cuando el abuelo murió, papá se hizo cargo de esta organización. Y ahora que papá a muerto, yo soy el líder. Nunca hemos querido hacer daño a nadie, pero una de las principales normas de nuestra organización, era que quien intentase escapar, sería castigado con la muerte.
– Por lo que veo en las fotos, hay hasta niños sangrando... se puede saber qué clase de persona eres?
– Sí, he cometido muchos errores y he matado a muchísimos niños. Pero todo tiene una explicación… Algún día la sabrás. Todos esos niños, son niños huérfanos, sin hogar, sin un sitio donde ir. Ellos nos ayudan, o más bien trabajan para nosotros, y nosotros les damos de comer, les educamos…
– Ya Gerardo, pero a lo mejor tu forma de educar y la mía no es la misma. Te crees que dando guantazos y maltratando a los críos, los vas a educar? No, Gerardo, vas muy mal. No sabes nada de la vida. Para educar a un niño, tienes que tener  mucha paciencia, grandes dosis de buen humor, cariño y afecto.
Pero claro, que vas a saber tú de cariño, si tu eso no lo conoces. Es que me avergüenza ser tu hermana… en que te has convertido Gerardo? No te das cuenta, la clase de persona que eres? Un maltratador, y no solo eso… un asesino.

Gerardo, parecía a ver sacado su lado más tierno durante unos segundos y hasta pidió perdón por todo a su hermana, pero minutos más tarde volvió el demonio que lleva dentro.

– Basta ya! Encerrarla, no la quiero volver a oír mas. Y al imbécil de su marido encerrarle también, pero en otra sala. Estoy harto ya! ‘El sótano de la muerte’ no ha hecho más que abrir sus puertas. Aquí los únicos chalados son ellos.

domingo, 5 de junio de 2011

CAPÍTULO 1X10: GERMAIN, FLORA Y LA HISTORIA DEL VIEJO ORFANATO




Eran las nueve y media de la mañana, Alfonso seguía dándole vueltas a la cabeza. Había muchas cosas sin resolver, y él estaba dispuesto a todo, con tal de que los niños, estuvieran seguros. Alfonso, daría la vida por ellos y lo ha demostrado en más de una ocasión.

Los niños, aun seguían durmiendo… Pero no tardaron mucho tiempo en despertar, ya que Alfonso recibía una inesperada visita. Era Lorenzo, el guardián.

– Hola, buenos días. Perdone que le moleste a estas horas de la mañana. Pero vengo, para ver si podría trabajar aquí, tengo entendido que esto es un orfanato, no?
– Sí, bueno… en realidad esto aun no es nada. Vamos a abrir dentro de unos meses el orfanato, pero aun no sabemos ni el nombre.
– ¿Bueno, poco a poco, no?
– Sí… Por cierto, ¿Cómo te llamas?
– Me llamo Lorenzo, es un gusto poder hablar con usted.
– Igualmente, yo me llamo Alfonso. Y soy el dueño y el director del orfanato.
– He trabajado durante muchos años de vigilante. Cuando me dijeron, que iban abrir este orfanato no me lo pensé dos veces. Me gusta estar rodeado de gente, y yo creo que este es el sitio perfecto.
– Pues entonces no hay nada más que hablar, estás contratado. Después te enseño tu habitación y las demás instalaciones.

Alfonso se marchó rápidamente, parecía tener mucha prisa. Pero antes de irse, advertía a los niños como siempre, que no abriesen la puerta a nadie. Los críos dieron un beso a Alfonso y se fueron rápidamente a desayunar.

Lorenzo se acercó al comedor a agradecer a los niños que no dijesen nada a Alfonso.

– Muchísimas gracias, por confiar en mí y por no haberle dicho nada a Don Alfonso.
– Que conste que nosotros no confiamos en ti, solo estamos dándote una oportunidad. Ahora ya estas dentro, verdad?
– Si, pero…
– Es lo que querías, ahora déjanos tranquilos e intenta acercarte a nosotros lo menos posible.
– Os dije que he cambiando, solo os pido que confiéis en mi…
– Nosotros hemos podido ayudarte, pero que te ayudemos no significa que confiemos en ti. Porque a nosotros no se nos olvida de dónde vienes y tampoco se nos olvida todo lo que has hecho.
– Os repito, he cambiado… si os quisiera hacer daño ya lo hubiera hecho.
– Pues yo te repito, o nos dejas tranquilos o le cuento a Alfonso toda la verdad. Para que sepa la clase de persona que eres.

Alfonso estaba en mitad del bosque, buscando alguna pista, alguna foto, o algún lugar que resolviera algo. Pero estaba claro, que eso era como buscar una aguja en un pajar. Era misión imposible.

Así que el leñador, fue hasta una pequeña granja que había en el bosque.
Alfonso preguntó a una señora muy amable que vivía en esa granja y que cuidaba del ganado.

– Lleva usted mucho tiempo viviendo aquí?
– Pues sí, llevo bastantes años ya. Unos 40 años o así, porque me vine aquí con cinco años.... ya me conozco el bosque como la palma de mi mano.
– Usted por casualidad, no conocerá a Miguel Ángel Herrera Márquez, no?
– Claro que le conozco, viene mucho por aquí. Aunque hace como una semana o así que ya no me viene a visitar. Lo conozco desde que era muy pequeñito, sus padres se murieron y se quedó huérfano. Estuvo varios años en el orfanato de Saint Germain. Un orfanato que está cerca de aquí…
– Entonces Miguel Ángel era huérfano?
– Sí, mire, cuando mi marido aun vivía, el trabajaba aquí, en la granja. Pero yo trabajaba en el orfanato. Miguel Angel llegó al orfanato muy triste, por la muerte de sus padres, pero yo enseguida me hice su amiga. Poco a poco le fui cogiendo mucho cariño.
– Y por que cerró sus puertas el orfanato?
– Hace mucho tiempo, vino un conde francés llamado Germain Mercier, el conde compró estas tierras y decidió comprar también una mansión. Pocos meses más tarde, conoció a Flora, la que sería su mujer. Flora era una mujer muy guapa, pero además de guapa, era simpática y con eso siempre se ganaba el amor y la confianza de la gente. Unos años más tarde, tuvieron tres hijos, pero poco después de nacer estos, Germain cogió una larga enfermedad. La enfermedad que años más tarde le costó la vida. Flora, lo pasó fatal con la muerte de su marido, y se sentía muy sola. Sabía que nadie le iba a querer tanto como lo había hecho su marido. Pasaban los meses y cada vez se sentía más abandonada, así que Flora decidió montar un orfanato. El orfanato llevaría por nombre ‘Saint Germain’ en honor a su marido Germain. Y así se lo puso. Flora fue la jefa y directora del orfanato, yo la conocía y la verdad que era una persona única. El orfanato cerró sus puertas, tras una sorprendente noticia que dejo a la población con la boca abierta. Flora desapareció, y nunca más se supo de ella. Desde entonces el orfanato está cerrado.
– Así que esta chica desapareció?
– Sí, y parece ser que no es la única que desapareció. En el pueblo cuentan la leyenda de que hace muchísimos años, también desaparecieron dos campesinos y nunca más se ha sabido de ellos.
– Desde cuando trabajaba usted en el orfanato?
– Pues mire, yo soy una de las primeras personas que entró a trabajar allí. Y sé todo sobre el orfanato, de hecho yo era amiga íntima de Flora. Una pena que desapareciera…
– No cree que todo es muy raro?
– Pues si, por que desaparecieron los campesinos, Flora y… ahora a desaparecido Miguel Ángel.
– No, Miguel Ángel no ha desaparecido. Ha muerto, y este es el motivo de mi visita. Encontré este mapa, y pone detrás su nombre. Ahora estoy investigando sobre él, y sobre que esconde este mapa.
– Como que ha muerto?
– Si, siento darle yo esta noticia pero es así. Y que sepa que lo siento muchísimo. Bueno, me tengo que ir ya, otro día volveré a hacerle otra visita.

Sonia y Roberto seguían encerrados en esa sala, con la esperanza de salir algún día de allí. Pero eso parecía imposible, Gerardo les tenía bien atados a los dos. Y hasta que no les explicasen quien era Nicolás no iban a salir de allí.
Sonia cada vez estaba peor, pero aguantaría lo que hiciese falta por salvar a su hijo Nicolás. No estaba dispuesta a contar nada, ya que ella se piensa que Carlos y Sandra están muertos, y no estaba dispuesta a arriesgar la vida de su otro hijo del que nadie hasta ahora sabía de su existencia.

domingo, 29 de mayo de 2011

CAPÍTULO 1x09: EL MAPA



Alfonso llegaba a casa a eso de las doce y media de la noche. Los niños aun no se habían ido a dormir, no podían dormirse, sabiendo que Alfonso no estaba y que posiblemente le había pasado algo.

Alfonso explicó a los niños el motivo de su tardanza y de su pequeño ‘accidente’:

– Siento haber llegado tan tarde, os dije que vendría temprano y os he fallado. Espero que sepáis perdonarme. – Dijo Alfonso
– No pasa nada Alfonso, pero estábamos muy preocupados, pensábamos que te había pasado algo. – Dijo Sandra mas tarde.
– Si, es cierto, cuando venía de regreso al orfanato, el coche se quedó atascado en un agujero y estuve varias horas parado sin poder arrancar el coche, pero suerte que al final me ayudó un chico muy majo que pasaba por allí  y pude volver.
– Y por aquí que tal? Os habéis portado bien? – Dijo Alfonso a continuación.
– Sí, nos hemos portado muy bien y no hemos abierto a nadie, como tú nos dijiste.

Los niños, decidieron ocultar a Alfonso la visita del guardián. Pero no son los únicos que ocultaban algo, Alfonso también ocultaba cosas a los niños, pero se lo ocultaba porque no quería asustarles, no quería meterles miedo.

Cuando Alfonso se quedo estancado en el agujero, se encontró en el suelo un mapa. Era un mapa bastante viejo, había un punto rojo señalado. Pero el mapa contenía un nombre en la parte de atrás. Se trataba de Miguel Ángel Herrera Márquez.

Alfonso, se quedo boquiabierto al ver que en la parte trasera del mapa, al lado del nombre, había restos de sangre. Por lo que es probable que el dueño de ese mapa, estuviera muerto ya.

El leñador, se guardó el mapa en el pantalón. Comenzaba a sospechar, que en ese bosque pasaban cosas muy extrañas. Y no podía dejar que a los niños les pasase nada.

Por la mañana…
Roberto y Sonia, seguían encerrados en la sala. Hace días que intentaron escapar y ahora les está trayendo grabes consecuencias. Pero ellos, están dispuestos a hacer lo que sea, para recuperar a sus hijos y para recuperar su antigua vida.

– Dejadme salir! Necesito ver a mis hijos! – Dijo Sonia llorando
– Tus hijos están muertos y enterrados, nunca más los vas a ver. – Dijo uno de los hombres de negro ­– Y si sigues insistiendo te vamos a tener que matar a ti también.

Gerardo llegaba de casa de Sonia y Roberto. Después de buscar durante varios días por toda la casa, no ha encontrado nada más que un simple nombre. Así que Gerardo, fue rápidamente a hablar con Sonia y Roberto.

– Hermanita, hermanita… ahora me vas a decir rápidamente quien cojones es Nicolás.
– Pero como has podido hacernos esto a nosotros, a tu familia. Como has podido ser tan cabrón. Porque nos haces esto?
– Cállate imbécil, aquí el que pregunta soy yo. Quien coño es Nicolás?
– Vas listo, si te piensas que te voy a decir quién es.

Gerardo se enfureció mucho y pegó una bofetada a su hermana. Cogió de nuevo el coche, camino a casa de Sonia y Roberto para buscar más pistas sobre la identidad de ese tal Nicolás.

En el orfanato, las cosas no estaban como para tirar cohetes. Los niños parecían estar más felices y contentos. Alfonso no había podido dormir, no podía dejar de pensar en el mapa, en ese lugar, en lo que se escondía allí… y sobretodo no podía dejar de pensar que en ese bosque habían matado a un hombre.

Alfonso, tenía claro que eso no iba a quedar así… Estaba dispuesto a investigar todo lo que escondía el mapa. Si ese lugar estaba marcado allí, sería por que se escondía algo importante. Algo tan importante como para haber matado a una persona.

El pobre hombre estaba hecho un lio, a lo mejor aquel orfanato en mitad del bosque, no era seguro. A lo mejor los niños podían morir. Alfonso no se podía quedar de manos cruzadas mientras en las inmediaciones del orfanato se comenzaba a matar a gente.