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jueves, 13 de agosto de 2026

OT USA… UN SONADO FRACASO


Había expectación. Operación Triunfo cruzaba de nuevo el Atlántico dispuesto a demostrar que un formato que ha marcado a varias generaciones en España también podía encontrar su sitio en Estados Unidos. Telemundo apostaba por una versión propia, Natalia Téllez se ponía al frente y David Bisbal ocupaba una de las sillas del jurado. Sobre el papel, había ingredientes suficientes para que OT USA tuviera recorrido. La realidad ha sido bastante diferente.

La aventura ha terminado prácticamente antes de empezar. El programa llegó a su final el pasado 10 de agosto después de apenas seis semanas, muy lejos de los aproximadamente tres meses y medio que suele ocupar una edición convencional del formato. Lo que debía ser una temporada mucho más extensa acabó convertida en una carrera exprés hacia una final adelantada.

Y probablemente ahí esté una de las claves del fracaso. Operación Triunfo nunca ha sido únicamente un concurso de canciones. Su verdadero atractivo está en acompañar a los concursantes, conocerlos, ver cómo evolucionan dentro de la Academia y conseguir que el espectador termine implicándose en sus historias. OT USA quiso acelerar una fórmula que precisamente necesita tiempo. Dos galas semanales, exámenes constantes y un ritmo frenético hicieron muy difícil construir ese vínculo.

A ello se sumó una edición especialmente accidentada. Problemas de salud entre los concursantes, abandonos, una expulsión disciplinaria y diferentes contratiempos fueron acompañando al programa durante su corta existencia. Finalmente, las bajas audiencias terminaron precipitando un desenlace que parecía escrito antes de tiempo. 

Ni siquiera la final consiguió escapar del caos. Wandy se convirtió en el primer ganador de OT USA, llevándose 100.000 dólares y un contrato para impulsar su carrera musical. 

Pero uno de los momentos que debía generar mayor tensión de toda la edición terminó convertido en un error difícil de creer: antes de que Natalia Téllez anunciara oficialmente el resultado, el nombre de Wandy ya podía verse escrito en el enorme cheque del premio. David Bisbal terminó descubriendo accidentalmente ante las cámaras quién había ganado. 

Un desenlace casi perfecto, aunque por las razones equivocadas, para resumir una edición que nunca terminó de encontrar su sitio.

Lo curioso es que Operación Triunfo ya sabe perfectamente lo que significa fracasar. En España vivimos en 2011 una edición que también terminó antes de tiempo. Quince años después, Estados Unidos ha conseguido escribir otro capítulo incómodo en la historia del formato.

¿Significa esto que Operación Triunfo no funciona fuera de España? Probablemente no. Quizá simplemente demuestra que no basta con comprar el nombre de OT para conseguir aquello que hace especial a OT. 

La Academia necesita tiempo, los concursantes necesitan convertirse en personajes reconocibles y el público necesita sentir que forma parte de su evolución.

OT USA quería encontrar una nueva estrella. La encontró: Wandy. Pero por el camino perdió algo bastante más importante para cualquier programa de televisión: al espectador.

OT USA se despide después de seis semanas. Una primera edición breve, accidentada y difícil de olvidar. Un sonado fracaso.